La
creación en despliegue…
Gn
cap 2, 7
“Entonces
Dios formó al hombre del polvo de la tierra”

Nuestra madre tierra es madre todos,
también es hija de Dios quien la creo, es hermana del universo y todos allí
viven, es vecina del sistema solar, es un organismo vivo como tú y como yo, no
podemos vivir aislados de ellas, necesitamos de ella para vivir, y toda
acción que realizamos sobre ella la realizamos también sobre nosotr@s, dejando
una huella para la humanidad. Miles de hij@s de la tierra han dejado su huella
en la historia, Jesús de Nazaret, María su madre, Gandhi, Buda, Mahoma, Juana
de Arco, Ana Bolena, Emilia Pardo Bazán, María Curie, Mata Hari, Virginia
Woolf, Dolores Ibárruri, Frida Kahlo, Hildergarda de Bingen, Alfonsa Cavin, Leonardo da Vinci, Louis Pasteur… Entre otr@s
much@s anónim@s... Tod@s hijos e hijas de la tierra, herman@s nuestr@s. ¿Qué
huella dejaremos nosotros/as? No importa si nuestras vidas y hechos quedan o no
registradas en las enciclopedias, sino que queden en la tierra, en la vida que
dejaremos a las futuras generaciones.

En el relato del Génesis nos dice que Adán,
que simboliza a la humanidad entera, viene del polvo, si bien sabemos que es un
género literario lo que la tradición judía quiere transmitir es que somos hij@s
de la tierra, aun cuando no hayamos sido formados propiamente del barro. Cada
quien se inclina por la teoría que más le parece, somos libres para escoger en
qué creer, pero lo verdaderamente cierto y comprobado es que tod@s vivimos en
este planeta, desde hace millones de años, alimentándonos de sus dones, comida,
agua, sombra, llegando incluso a explotar sus dones por una vida más cómoda,
destruyéndola y por supuesto destruyendo la calidad de vida para todos quienes
vivimos en esta misma casa.

Hoy sabemos, que estamos hechos de
polvo de estrellas, es decir que cuando la explosión del Big-Bang miles de
partículas y células se esparcieron por todo el universo y han quedado en toda
la vida que se va desarrollando, nosotr@s incluid@s. Estas teorías fueron
apoyadas y desarrolladas por Lemaître, y George Gamow. Otra teoría fue desarrollada
por Fred Hoyle, para más información, indaga por cuenta propia y saca tus
propias miradas del tema. En si todas estas teorías narradas de diferentes manera
quieren expresar una única verdad, que somos hijos de lo divino, llamémoslo Dios,
Yahveh, Jehova, Adonai, El, Eloah, tod@s somos hij@s de esa potencia creadora
que es vida, misterio, amor… ¿Qué tan consciente somos de esta condición?
¿Vivimos como hij@s de la tierra, todos herman@s?
Por muchos años nos hemos movido como
sociedad con conceptos de androcentrismo, donde hemos creído que el hombre es
el centro del universo, esta teoría fue creída
y transmitida en la historia por religiones, educaciones, hogares, entre otr@s...
Pero la corriente humanista y holística ha evolucionado dándonos a conocer que
el hombre no es el centro del universo, sino es parte de él. Por lo tanto no
somos más que los distintos organismos vivos que nos rodean, aunque creamos que
no piensan o sienten.
La tierra puede sobrevivir sin
nosotros, en cambio nosotros sin ella no… la especie humana es una parte en la
historia del universo y de planeta tierra, ¿tiene que ser nuestro paso por la
tierra el más devastador, destructor? Ninguna otra especie genera tanto daño.

Este escrito no tiene la intención de
ser una reflexión depresiva, sino por el contrario de despertar nuestra
conciencia e invitarnos a vivir desde el cuidado y respeto por nuestra madre
tierra, por toda la creación y en relación armoniosa con todo lo creado, solo
así viviremos una vida de calidad, sana, humana y dejaremos un futuro a las
siguientes generaciones, sin la contaminación que nos destruye y el excesivo
uso de la tecnología, a costa de la destrucción de los recursos naturales;
forma de vida que nos perjudica a tod@s y todo. No quiero decir que el avance
tecnológico sea negativo, sino que cuando es a costa del deterioro
indiscriminado de la tierra, cuando no es usado para el bien común, sino para
guerras, enriquecimiento desmedido, divisiones, individualización del ser
humano, pues no nos genera ningún beneficio ni al planeta ni a nosotros como
humanidad, aun cuando llene los bolsillos de algunos, hay cosas que el dinero
no puede comprar como la respiración, cuerpo sano, el dinero no tiene la
capacidad de regenerarse, de crear vida…


Esa capacidad la tiene nuestro planeta,
¿Sabías qué la tierra a tenido tres periodos de congelación absoluta? Al que se
le llama periodo criogénico, donde se congelo entera como una bola de nieve, la
tierra ha sobrevivido a meteoritos, a la separación de los continentes, a
pandemias, y se ha regenerado. Los mismos ciclos de la naturaleza muestran esta
capacidad de regeneración, las estaciones, la semilla que brota debajo de la
tierra, que crece se expande, se deshoja, en otoño y se desnuda en invierno,
volviendo a brotar en la primavera. Todo hijo tiene el ADN de sus padres,
nosotr@s como hij@s de la tierra, de lo divino, tenemos esa fortaleza,
sabiduría, el poder crear vida, solo que no estamos por encima de ninguna
especie y estamos llamados a vivir en armonía, en comunión, y tal vez no
podemos cambiar la situación a nivel mundial pero si podremos cambiarla en
nuestro entorno, en nuestras relaciones, con nuestras acciones…
Dice el Papa Francisco en la Laudatto Sí
#8. “La mayor parte de los habitantes
del planeta se declaran creyentes, y esto debería provocar a las religiones a
entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la
defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y de fraternidad”.
Comencemos con nuestra parte de responsabilidad, por muy pequeños que sean los
gestos, recordemos lo que dice el viejo proverbio chino: “El aleteo de una
pequeña mariposa puede generar un tsunami al otro lado del mundo”. Sembremos un
árbol, cuidemos nuestro jardín, economicemos el agua, reciclemos, tengamos una
pequeña huerta familiar, busquemos páginas ecológicas…
Súmate desde tus acciones para que
sigamos junt@s con la creación en
despliegue…