martes, 27 de octubre de 2020

Nuestras relaciones en despliegue...



Somos seres en relación y dependemos de ello, tanto biológicamente como emocionalmente, para sobrevivir como personas y como sociedad, sin esta dimensión que nos constituye, no hubiéramos evolucionado a lo largo de la historia, nos necesitamos unos a otros, Hoy en día se dice que vivimos en la era de las comunicaciones, el avance tecnológico que vivimos se ve muy provechoso. Pero, valdría la pena hacernos algunas preguntas ¿Ha mejorado nuestra capacidad de comunicarnos? ¿Nos comunicamos desde el fondo de nuestro ser al fondo del otr@? ¿Nuestra capacidad de comunicarnos se ha tornado superficial?  ¿Somos capaces de comunicarnos con miradas, sonrisas, gestos, abrazos, incluso sin palabras?

No cabe ni la menor duda que el avance tecnológico que hemos hecho como humanidad ha generado muchos beneficios en la sociedad,  nos hace la vida más cómoda e inmediata, ante esta realidad la invitación es a caminar atent@s al uso y manipulación que le damos a los medios de comunicación, y que no sean ellos quienes nos dominen, nos esclavicen, imponiéndonos modos de comunicarnos, ni que la prisa con la que el mismo ritmo cotidiano nos empuja a vivir , disminuya la calidad de relacionarnos. Estamos convocados/as a ser verdaderamente libres, siendo capaces de comunicar viva y profundamente nuestro ser, también de recibir del otro/a. Como dice una frase de Rumi: “Si tus palabras vienen del corazón llegaran al corazón”

Nuestras palabras y gestos están cargados de energías, de la potencia que se transmiten en nuestras relaciones al comunicarnos, bien que lo hemos experimentado en carne propia con una sonrisa, en una mirada, un profundo abrazo, hechos que sin necesidad de palabras no hacen saber cuanto le importamos a esa persona y que contamos con ella.  Bien es cierto que no existe la comunicación perfecta, porque no somos perfectos, pero sí podemos mejorar la calidad y es una tarea diaria. Si mejoramos nuestra manera de comunicarnos, mejorarán la calidad de nuestras relaciones e influirán en la sociedad, y de esta forma estaremos dando nuestro aporte intransferible e insustituible para construir un mundo mejor, recordemos que todo cambio que queremos ver en nuestro entorno comienza en nuestro interior.


Somos seres en relación, no solo nos relacionamos con otras personas, también nos relacionamos con nuestro entorno, con el medio ambiente, con el cosmos, ¡Hagamos la prueba! Hay muchos ejercicios que nos pueden ayudar a tomar conciencia de nuestro cuerpo, de cómo y que comunicamos, que información recibimos... Ellos, nos ayudaran a despertar nuestra conciencia, algunas de ellos son: yoga, thi kung, bioenergética, tai chi, y muchas más… [YB1] también puede ayudarnos-comenzar a caminar, correr, comer, ducharnos, ver la tele todo de una manera más conscientemente, escuchar nuestras conversaciones, el contenido de las canciones que nos gustan, hacer ejercicio físico, bailar y estar atento a qué sentimos en nuestro cuerpo y que nos está diciendo...



¡A vivirnos conscientes! Para disfrutar de nuestras relaciones en despliegue….


 [YB1]

martes, 13 de octubre de 2020

La creación en despliegue…

La creación en despliegue…

 Gn cap 2, 7

“Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra”




Nuestra madre tierra es madre todos, también es hija de Dios quien la creo, es hermana del universo y todos allí viven, es vecina del sistema solar, es un organismo vivo como tú y como yo, no podemos vivir aislados de ellas, necesitamos de ella para vivir, y toda acción que realizamos sobre ella la realizamos también sobre nosotr@s, dejando una huella para la humanidad. Miles de hij@s de la tierra han dejado su huella en la historia, Jesús de Nazaret, María su madre, Gandhi, Buda, Mahoma, Juana de Arco, Ana Bolena, Emilia Pardo Bazán, María Curie, Mata Hari, Virginia Woolf, Dolores Ibárruri, Frida Kahlo, Hildergarda de Bingen, Alfonsa Cavin,  Leonardo da Vinci, Louis Pasteur… Entre otr@s much@s anónim@s... Tod@s hijos e hijas de la tierra, herman@s nuestr@s. ¿Qué huella dejaremos nosotros/as? No importa si nuestras vidas y hechos quedan o no registradas en las enciclopedias, sino que queden en la tierra, en la vida que dejaremos a las futuras generaciones.


En el relato del Génesis nos dice que Adán, que simboliza a la humanidad entera, viene del polvo, si bien sabemos que es un género literario lo que la tradición judía quiere transmitir es que somos hij@s de la tierra, aun cuando no hayamos sido formados propiamente del barro. Cada quien se inclina por la teoría que más le parece, somos libres para escoger en qué creer, pero lo verdaderamente cierto y comprobado es que tod@s vivimos en este planeta, desde hace millones de años, alimentándonos de sus dones, comida, agua, sombra, llegando incluso a explotar sus dones por una vida más cómoda, destruyéndola y por supuesto destruyendo la calidad de vida para todos quienes vivimos en esta misma casa.

Hoy sabemos, que estamos hechos de polvo de estrellas, es decir que cuando la explosión del Big-Bang miles de partículas y células se esparcieron por todo el universo y han quedado en toda la vida que se va desarrollando, nosotr@s incluid@s. Estas teorías fueron apoyadas y desarrolladas por Lemaître, y George Gamow. Otra teoría fue desarrollada por Fred Hoyle, para más información, indaga por cuenta propia y saca tus propias miradas del tema. En si todas estas teorías narradas de diferentes manera quieren expresar una única verdad, que somos hijos de lo divino, llamémoslo Dios, Yahveh, Jehova, Adonai, El, Eloah, tod@s somos hij@s de esa potencia creadora que es vida, misterio, amor… ¿Qué tan consciente somos de esta condición? ¿Vivimos como hij@s de la tierra, todos herman@s?

Por muchos años nos hemos movido como sociedad con conceptos de androcentrismo, donde hemos creído que el hombre es el centro del universo,  esta teoría fue creída y transmitida en la historia por religiones, educaciones, hogares, entre otr@s... Pero la corriente humanista y holística ha evolucionado dándonos a conocer que el hombre no es el centro del universo, sino es parte de él. Por lo tanto no somos más que los distintos organismos vivos que nos rodean, aunque creamos que no piensan o sienten.

La tierra puede sobrevivir sin nosotros, en cambio nosotros sin ella no… la especie humana es una parte en la historia del universo y de planeta tierra, ¿tiene que ser nuestro paso por la tierra el más devastador, destructor? Ninguna otra especie genera tanto daño. 

Este escrito no tiene la intención de ser una reflexión depresiva, sino por el contrario de despertar nuestra conciencia e invitarnos a vivir desde el cuidado y respeto por nuestra madre tierra, por toda la creación y en relación armoniosa con todo lo creado, solo así viviremos una vida de calidad, sana, humana y dejaremos un futuro a las siguientes generaciones, sin la contaminación que nos destruye y el excesivo uso de la tecnología, a costa de la destrucción de los recursos naturales; forma de vida que nos perjudica a tod@s y todo. No quiero decir que el avance tecnológico sea negativo, sino que cuando es a costa del deterioro indiscriminado de la tierra, cuando no es usado para el bien común, sino para guerras, enriquecimiento desmedido, divisiones, individualización del ser humano, pues no nos genera ningún beneficio ni al planeta ni a nosotros como humanidad, aun cuando llene los bolsillos de algunos, hay cosas que el dinero no puede comprar como la respiración, cuerpo sano, el dinero no tiene la capacidad de regenerarse, de crear vida…



Esa capacidad la tiene nuestro planeta, ¿Sabías qué la tierra a tenido tres periodos de congelación absoluta? Al que se le llama periodo criogénico, donde se congelo entera como una bola de nieve, la tierra ha sobrevivido a meteoritos, a la separación de los continentes, a pandemias, y se ha regenerado. Los mismos ciclos de la naturaleza muestran esta capacidad de regeneración, las estaciones, la semilla que brota debajo de la tierra, que crece se expande, se deshoja, en otoño y se desnuda en invierno, volviendo a brotar en la primavera. Todo hijo tiene el ADN de sus padres, nosotr@s como hij@s de la tierra, de lo divino, tenemos esa fortaleza, sabiduría, el poder crear vida, solo que no estamos por encima de ninguna especie y estamos llamados a vivir en armonía, en comunión, y tal vez no podemos cambiar la situación a nivel mundial pero si podremos cambiarla en nuestro entorno, en nuestras relaciones, con nuestras acciones…

Dice el Papa Francisco en la Laudatto Sí #8. “La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes, y esto debería provocar a las religiones a entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y de fraternidad”. Comencemos con nuestra parte de responsabilidad, por muy pequeños que sean los gestos, recordemos lo que dice el viejo proverbio chino: “El aleteo de una pequeña mariposa puede generar un tsunami al otro lado del mundo”. Sembremos un árbol, cuidemos nuestro jardín, economicemos el agua, reciclemos, tengamos una pequeña huerta familiar, busquemos páginas ecológicas…


Súmate desde tus acciones para que sigamos junt@s con la creación en despliegue…

 

 

martes, 6 de octubre de 2020

Los sueños en despliegue…


“Ahora tu y yo podemos decir a todos que miren dentro de si que en su interior esta lo mejor y quedan regalos por descubrir, destápalos y ofrécelos.”  

Fabiola Torrero.





Los sueños nos movilizan son esa potencia que nos impulsan a mantenernos en camino. Cada un@ de nosotr@s aguardamos en nuestro ser la necesidades de desplegarnos y así colaborar con el sueño de toda la humanidad.

Desde nuestra creación somos personas equipadas de innumerables talentos, algunos los desarrollaremos mejor que otros, dentro de ellos encontramos los que son propios y genuinos de cada un@, que vienen en nuestro ADN, que con el pasar de los años se mantienen, son aquellas que nos definen y que sabemos ofrecer sin ningún esfuerzo, que nos hacen y hacen felices a otr@s al compartirlos, aquellos que regalamos con nuestra identidad,  con nuestro ser, hacer y estar. Descubrirlos y nombrarlos es tarea y proceso de tod@s. Al hacerlo, nos vamos haciendo consientes de es ese sueño que late en lo profundo del corazón, que habla de la propia originalidad y, que al ofrecerlo, genera vida en l@s demás.

Puede ayudarnos el remontarnos a nuestros primeros años de vida, los de la infancia, (5 y 6 Años) y recordar que queríamos ser de grandes a esa edad. En esta etapa solemos expresar libremente quien queremos ser y solemos mostrarnos espontáneamente tal cual somos en nuestra identidad más honda. Este sueño puede haber ido cambiado con el pasar de los años, pero descubrirás que lo en lo profundo se encuentra vivo, intacto, queriendo brotar a través de cada un@. Al igual que una semilla, lleva dentro una inmensa potencia de vida, puede durar años guardada y cuando llega el momento de brotar regala sus frutos.

Así es la experiencia de nuestras sueños, hay etapas donde esta guardada esa potencia de vida, otras donde brota, otras donde corresponde podarles para que sigan dando brotes… también hay momentos de inviernos, toca atravesar las estaciones de nuestras vidas con la seguridad que dentro de esa semilla, en la raíz esta toda esa potencia de vida aguardando el momento de volver a florecer.

Animémonos a hacernos conscientes de esos sueños profundos, a nombrarlos y a luchar por hacerlos realidad, pensemos qué diferente sería nuestra vida, sociedad, humanidad… si viviéramos haciendo vida nuestros sueños!! Porque ellos no están dentro de nosotr@s en vano, ellos están dentro de nosotr@s porque forman parte de nuestro ser, y su anhelo de desplegarse siempre estará asomándose, para que personal  y comunitariamente los realicemos.

Si Dios es el fondo de nuestro fondo, ese sueño original tiene su origen en lo divino. Y lo Divino busca que seamos felices en lo que hagamos y que esa felicidad sea compartida con el cosmos. Desplegar este sueño original nos lleva a estar en armonía con todo lo creado, nos lleva a siempre a “hacer el bien a todos”, en frases de Alfonsa, fundadora de las Misioneras de la Inmaculada Concepción y a recibirlo también.

“El bien también es contagioso”, cuando obramos desde nuestro centro, desarrollando este sueño original, el bien se expande y contagia a otr@s...  No podemos vivir con sueños ajenos, ni esclavizarnos a modos de vidas impuestos que prometen una felicidad vendida por medios superficiales que nos individualizan, necesitamos generar espacios personales y comunitarios donde los sueños puedan apreciarse, nombrarse y trabajarlos para hacerlos vida.

Tal vez nunca lleguemos a alcanzarlos tal cual como lo visualizamos en un comienzo, pero las riquezas invaluables que nos regala el haber trabajados por ellos no nos la regala nada, ni nadie. La vida es una sola y nadie puede vivir por nosotr@s, si cada uno no asume y lucha por desplegar ese sueño único y original se condena a no vivir…



No dejemos que el tiempo pase por nuestra vida sin ninguna novedad, vivamos a tope la sorpresa, el asombro, las decepciones, las luchas, los aprendizajes, y las miles de experiencias que la vida nos regala y que el corazón valora cuando las atraviesa.

Sigamos en continuo despliegue…





Talento en despliegue...

"Los seres humanos somos completamente diferentes los unos de los otros, algo que puede permitirnos intuir que quizás nuestros talentos...