“Ahora tu y yo podemos decir a todos que miren dentro de si que en su interior esta lo mejor y quedan regalos por descubrir, destápalos y ofrécelos.”
Fabiola Torrero.
Desde nuestra creación somos personas equipadas de
innumerables talentos, algunos los desarrollaremos mejor que otros, dentro de
ellos encontramos los que son propios y genuinos de cada un@, que vienen en
nuestro ADN, que con el pasar de los años se mantienen, son aquellas que nos
definen y que sabemos ofrecer sin ningún esfuerzo, que nos hacen y hacen
felices a otr@s al compartirlos, aquellos que regalamos con nuestra
identidad, con nuestro ser, hacer y
estar. Descubrirlos y nombrarlos es tarea y proceso de tod@s. Al hacerlo, nos
vamos haciendo consientes de es ese sueño que late en lo profundo del corazón,
que habla de la propia originalidad y, que al ofrecerlo, genera vida en l@s
demás.
Puede ayudarnos el remontarnos a nuestros primeros años de vida, los de la infancia, (5 y 6 Años) y recordar que queríamos ser de grandes a esa edad. En esta etapa solemos expresar libremente quien queremos ser y solemos mostrarnos espontáneamente tal cual somos en nuestra identidad más honda. Este sueño puede haber ido cambiado con el pasar de los años, pero descubrirás que lo en lo profundo se encuentra vivo, intacto, queriendo brotar a través de cada un@. Al igual que una semilla, lleva dentro una inmensa potencia de vida, puede durar años guardada y cuando llega el momento de brotar regala sus frutos.
Así es la experiencia de nuestras sueños, hay etapas donde
esta guardada esa potencia de vida, otras donde brota, otras donde corresponde
podarles para que sigan dando brotes… también hay momentos de inviernos, toca
atravesar las estaciones de nuestras vidas con la seguridad que dentro de esa
semilla, en la raíz esta toda esa potencia de vida aguardando el momento de
volver a florecer.
Animémonos a hacernos conscientes de esos sueños
profundos, a nombrarlos y a luchar por hacerlos realidad, pensemos qué
diferente sería nuestra vida, sociedad, humanidad… si viviéramos haciendo vida
nuestros sueños!! Porque ellos no están dentro de nosotr@s en vano, ellos están
dentro de nosotr@s porque forman parte de nuestro ser, y su anhelo de
desplegarse siempre estará asomándose, para que personal y comunitariamente los realicemos.
Si Dios es el fondo de nuestro fondo, ese sueño original tiene su origen en lo divino. Y lo Divino busca que seamos felices en lo que hagamos y que esa felicidad sea compartida con el cosmos. Desplegar este sueño original nos lleva a estar en armonía con todo lo creado, nos lleva a siempre a “hacer el bien a todos”, en frases de Alfonsa, fundadora de las Misioneras de la Inmaculada Concepción y a recibirlo también.
“El bien también es contagioso”, cuando obramos desde
nuestro centro, desarrollando este sueño original, el bien se expande y
contagia a otr@s... No podemos vivir con
sueños ajenos, ni esclavizarnos a modos de vidas impuestos que prometen una
felicidad vendida por medios superficiales que nos individualizan, necesitamos
generar espacios personales y comunitarios donde los sueños puedan apreciarse,
nombrarse y trabajarlos para hacerlos vida.
Tal vez nunca lleguemos a alcanzarlos tal cual como lo
visualizamos en un comienzo, pero las riquezas invaluables que nos regala el
haber trabajados por ellos no nos la regala nada, ni nadie. La vida es una sola
y nadie puede vivir por nosotr@s, si cada uno no asume y lucha por desplegar
ese sueño único y original se condena a no vivir…
No dejemos que el tiempo pase por nuestra vida sin ninguna novedad, vivamos a tope la sorpresa, el asombro, las decepciones, las luchas, los aprendizajes, y las miles de experiencias que la vida nos regala y que el corazón valora cuando las atraviesa.
Sigamos en continuo despliegue…



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